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Más allá del Intelecto: La regla del 87% en el éxito gerencial

today11/08/2026 16 3

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La preparación técnica es indispensable para conducir una cooperativa o un emprendimiento, pero no garantiza un liderazgo efectivo. Los estudios analizados por Daniel Goleman muestran que los resultados también dependen de la capacidad para gobernar las emociones, comunicarse con claridad y construir relaciones de confianza.

Saber no siempre significa saber liderar

Es frecuente encontrar profesionales con una excelente preparación que, al asumir responsabilidades gerenciales, tienen dificultades para conducir personas. Conocen los procedimientos, comprenden los números y dominan su área, pero no siempre consiguen generar compromiso, resolver conflictos o movilizar al equipo hacia un objetivo común.

Esto sucede porque liderar exige más que conocimiento. También requiere escuchar, comunicar decisiones difíciles, comprender distintos comportamientos y mantener la claridad en momentos de presión.

Daniel Goleman sostiene que la capacidad intelectual y las habilidades técnicas son necesarias para ocupar posiciones de responsabilidad. Sin embargo, al comparar estos elementos con las competencias emocionales, encontró que estas podían llegar a ser dos veces más importantes para explicar un desempeño sobresaliente.

En otras palabras, el conocimiento permite llegar a una posición; la madurez emocional ayuda a sostenerla.

¿De dónde surge la regla del 87%?

En La práctica de la inteligencia emocional, Goleman presenta el caso de una organización que evaluó las capacidades de sus líderes. Entre quienes demostraban fortalezas en seis o siete competencias emocionales, el 87% se ubicaba en el grupo de mejor desempeño.

En otra muestra europea incluida en sus análisis, quienes no reunían suficientes fortalezas en estas capacidades alcanzaban un desempeño sobresaliente apenas el 13% de las veces. Estos resultados nos dejan una enseñanza poderosa: la preparación técnica no logra compensar por sí sola las dificultades para gobernarse, comunicarse y relacionarse con los demás.

El desafío emocional en las cooperativas.

En una cooperativa, el liderazgo se ejerce dentro de un sistema basado en la participación, la confianza y el bien común. Directivos, colaboradores y socios pueden tener perspectivas diferentes, pero necesitan construir acuerdos que fortalezcan a la organización.

Un dirigente puede conocer perfectamente los estatutos y procedimientos administrativos. Sin embargo, si reacciona defensivamente ante una observación, evita conversaciones difíciles o impone sus decisiones sin escuchar, puede debilitar la confianza institucional.

Goleman destaca cuatro capacidades esenciales: conocerse, gobernar las propias reacciones, comprender a los demás y conducir adecuadamente las relaciones.

En el cooperativismo, estas capacidades permiten transformar las diferencias en diálogo, resolver conflictos con madurez y convertir los valores institucionales en comportamientos concretos.

El desafío emocional del emprendedor.

El emprendedor también necesita desarrollar capacidades que van más allá de su especialidad. Además de crear un producto o servicio, debe negociar, vender, establecer alianzas, atender clientes y, muchas veces, conducir un equipo.

Numerosos emprendimientos no se detienen por falta de talento. Se estancan porque su líder teme delegar, posterga decisiones, evita conversaciones incómodas o reacciona impulsivamente cuando los resultados no llegan.

La preparación técnica permite construir una buena propuesta. La inteligencia emocional ayuda a comunicarla, sostenerla y generar confianza alrededor de ella.

Convertir el conocimiento en resultados.

Las competencias emocionales pueden aprenderse y fortalecerse. Esto implica reconocer cómo influyen las emociones en las decisiones, escuchar sin reaccionar defensivamente, comunicar límites con respeto, afrontar conflictos y actuar con coherencia.

Desde mi enfoque de Liderazgo Integral, los resultados externos están relacionados con el sistema interno desde el cual una persona piensa, decide y actúa. Por eso, el desarrollo de un líder no consiste solamente en incorporar conocimientos, sino también en transformar los patrones que limitan su manera de conducir.

Las cooperativas y los emprendimientos necesitan profesionales competentes, pero también líderes capaces de inspirar confianza, construir acuerdos y sostener sus decisiones bajo presión.

El conocimiento abre oportunidades; la madurez emocional permite convertirlas en resultados duraderos.

Reflexión final.

¿Qué capacidad emocional necesitas fortalecer para que tus conocimientos se traduzcan en mejores resultados para tu cooperativa o emprendimiento?.

Lic. Alma Gamarra.

Especialista en Liderazgo Integral y Transformación Emocional.

EVOLPRO360

Bibliografía
Goleman, D. (1998). La práctica de la inteligencia emocional. Barcelona: Kairós.
Goleman, D. (2004). “What Makes a Leader?”. Harvard Business Review.
Goleman, D. (2000). “An EI-Based Theory of Performance”. En D. Goleman y C. Cherniss, The
Emotionally Intelligent Workplace. Jossey-Bass.

Escrito por Multimedia RS

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