Hablando de Realidades

Más criterio, menos estrés

today18/09/2026 13

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Existe una idea instalada que conviene revisar: que el estrés viene de trabajar mucho. En la mayoría de los casos no es así. El desgaste real aparece cuando se toman demasiadas decisiones sin un criterio que las ordene, ya sea al frente de un emprendimiento, en el trabajo diario o en la vida como socio de una cooperativa. Ahí no importa el cargo ni las horas: la diferencia siempre está en el criterio.

Por eso hay gente que trabaja muchísimo y llega entera al fin de semana, y gente que trabaja menos y llega arrasada. La diferencia no está en las horas. Está en el criterio.

Cómo se ve el problema

No es un asunto de edad, de cargo ni de nivel de formación. Es una forma de actuar que se repite en todos los niveles de desarrollo personal. Cambia la escala del error; no cambia el mecanismo.

  • Se decide por impulso o por presión. Después se buscan los datos que justifican lo ya decidido. Nunca hubo tanta información disponible y nunca se decidió tan mal: eso no es una paradoja, es la consecuencia. El conocimiento sin criterio es peso muerto.
  • No se mide el impacto. Se resuelve el problema de hoy y se construye el de dentro de seis meses. Como el problema aparece después, nunca se lo conecta con la decisión que lo generó. Así se vive apagando incendios que uno mismo encendió, y se lo llama “tener mucho trabajo”.
  • Se piensa en una sola dimensión. Se optimiza la esfera que se mide y se muestra, y se rompen las otras. La decisión financieramente perfecta que destruye la salud, el vínculo o el propósito parece un éxito, hasta que llega la factura.
  • Se actúa de forma reactiva. No se direccionan las acciones: se responde a lo que aparece. Reaccionar rápido no es liderar, es obedecerle a la urgencia.
  • No hay proyecto de vida. Hay agenda, hay ingresos, hay cargo, pero no todo lo que se planifica es un proyecto. Sin un rumbo propio que ordene las decisiones antes de tomarlas, cada decisión pesa el doble.

El resultado es siempre el mismo: falta de autonomía. La persona no lidera su vida, la administra. Y administrar sin dirigir es la definición exacta del agotamiento contemporáneo.

De la agudeza mental al potencial inteligente

Acá conviene hacer una distinción que la mayoría no hace.

La agudeza mental es rapidez: resuelve el problema que tenés adelante. Es una virtud, pero tiene un límite: resuelve uno por vez, y siempre el que grita más fuerte.

El potencial inteligente es otra cosa. Es la capacidad de ver las esferas de la vida al mismo tiempo, medir el impacto de lo que vas a decidir y elegir dirección en función de algo más grande que el problema inmediato.

Una te saca del apuro. La otra te saca del ciclo. Y esta es la clave de por qué baja el estrés: el que tiene criterio deja de gastar energía en sostener lo que nunca debió empezar.

¿Se puede reordenar la vida?

Es la pregunta que se hace mucha gente y casi nadie dice en voz alta. La respuesta es sí. Pero no con fuerza de voluntad ni con motivación: eso dura tres semanas. Se reordena con un camino, y en orden. Son cinco pasos, y ninguno se puede saltar.

  1. Saber con qué material contás. Nadie reordena lo que no conoce. Este paso es el que más se evita y el que más rinde.
  2. Reflexión. Mirar lo vivido sin justificarlo. Ahí aparece el patrón que se repite, y que hasta ahora se explicaba como mala suerte o como circunstancias.
  3. Síntesis. Quedarte con lo esencial. Reordenar es también soltar: lo que ya cumplió su función, lo que sostenés por costumbre, lo que no es tuyo.
  4. Recién acá entra lo nuevo, cuando hay dónde apoyarlo. Por eso tanta formación no cambia nada: llega antes de que exista la estructura para sostenerla.
  5. Sabiduría práctica. Cuando lo que sabés deja de ser información y se vuelve criterio que dirige tus decisiones. Ahí termina el reordenamiento y empieza la dirección.

En cada paso baja el estrés, porque en cada paso la persona deja de decidir en el vacío y recupera autonomía sobre su propia vida.

El punto

Reordenar la vida no es empezar de cero. Es poner en orden lo que ya tenés.

Y no se trata de vivir sin presión: eso no existe. Se trata de que la presión deje de multiplicarse por las decisiones que tomaste mal.

Más criterio, menos estrés. En ese orden, y no al revés.

¿Cuál de estos patrones reconocés hoy en tus propias decisiones: la reacción, el corto plazo o la falta de rumbo? Contanos en los comentarios o en las redes de Multimedia RS.

 

Héctor Torres — Formador de Estrategas

Creador del Método HT – Ser Estratégico® · Autor de El Sendero del Estratega

www.hectortorres.com.py

 

Escrito por Multimedia RS

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